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Infraestructura educativa: una agenda posible. 9 nov 2024
En esta nota se resumen las ideas principales que surgieron del seminario “Infraestructura escolar: innovación y aprendizajes”, co-organizado por FIEL, la Universidad Torcuato Di Tella y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), rescatando las coincidencias que pueden dar lugar a los primeros lineamientos para revisar la política en torno a la infraestructura. educativa.
El pasado 22 de octubre tuvo lugar el seminario “Infraestructura escolar: innovación y aprendizajes”, co-organizado por FIEL, la Universidad Torcuato Di Tella y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El encuentro tenía el objetivo de reunir a actores clave del sistema para propiciar el diálogo en torno a un tema que suele verse muy desatendido en el universo educativo y así favorecer una discusión que exponga el estado actual de las cosas, encuentre coincidencias y deje entrever algunas líneas de acción posibles. En el encuentro pudimos reunir arquitectos, expertos en planificación y ejecución de obras de infraestructura escolar, representantes de organismos internacionales, directoras de escuelas, funcionarios públicos, así como economistas y académicos que ayudaron a una discusión fructífera en los paneles (en el Cuadro 1 se detallan los temas y los panelistas participantes).
Al igual que en el seminario, resulta pertinente comenzar con un panorama sobre las condiciones de la infraestructura educativa en Argentina, basado en el libro Infraestructura y aprendizajes. Evidencia para la Argentina (Templado, 2023). Este estudio revela la persistencia de déficits en infraestructura básica, como agua de red, cloacas y calefacción, en diversas jurisdicciones. Además, señala la carencia de espacios, conectividad y equipamiento esencial para la enseñanza. La investigación muestra que la infraestructura escolar contribuye a la heterogeneidad entre regiones y está asociada a los logros educativos de los estudiantes. Tanto la infraestructura medida por la presencia o no de servicios básicos como los recursos más de índole curricular se asocian a los logros educativos. Entre los primeros se destacan el acceso a agua de red, la electricidad y la calefacción en las aulas. Entre los segundos, el acceso a internet, la conectividad de los espacios de aprendizaje y el nivel de equipamiento escolar.
Por su parte, Alberto Treves, especialista con amplia trayectoria en la planificación y ejecución de obras de infraestructura en varios continentes y países, incluido el nuestro, resaltó el sentido de urgencia de abordar los problemas de infraestructura educativa, destacando que las soluciones no solo deben ser innovadoras, sino también deben surgir de nuevas formas de colaboración y ejecución, buscar soluciones colaborativas y no competir entre sectores, capacitar a las comunidades y direcciones provinciales y municipales para llevar a cabo los proyectos, junto con la investigación y desarrollo de nuevas estrategias. La clave está, dijo, en simplificar y optimizar los procesos, buscar eficiencia, simplificar la contratación y usar datos de manera inteligente para orientar acciones. Así como en la mejora de los procedimientos y el establecimiento de normas universales que pueden maximizar el valor educativo y minimizar costos. También enfatizó la importancia de las alianzas comunitarias, el monitoreo y la evaluación constante para cumplir objetivos, destacando el impacto positivo en la comunidad y el crecimiento de los estudiantes como un círculo virtuoso de planificación, diseño, construcción y mantenimiento de infraestructuras escolares.
Los representantes de los organismos internacionales: Martín Motta (CAF), Marcelo Becerra (Banco Mundial) y Ricardo Santoccono (BID), coincidieron en la importancia de repensar y modernizar la infraestructura educativa con un enfoque integral que vaya más allá de la construcción básica. Destacaron que en los proyectos actuales se considera el entorno urbano, ambiental y social en el diseño de espacios educativos, involucrando activamente a la comunidad educativa, estudiantes y sus familias. Atendiendo la adecuación de las obras a los procesos pedagógicos, así como cuestiones de accesibilidad e inclusión con perspectiva de género. Resaltaron que la demanda más significativa está en la mejora y readaptación de la infraestructura existente, además de la construcción, con el fin de transformar los espacios educativos para adaptarlos a necesidades pedagógicas actuales y futuras. También señalaron los retos que representan la disminución de las tasas de natalidad y matriculación, lo que implicará consolidar o integrar escuelas para optimizar espacios y servicios, teniendo en cuenta aspectos como el transporte y la distancia entre centros educativos. Finalmente, destacaron la importancia de un monitoreo y gestión continuos de la infraestructura para garantizar su eficacia y sostenibilidad a largo plazo.
Las directoras de diversas escuelas de Buenos Aires compartieron sus experiencias respecto a los desafíos y logros en infraestructura educativa:
Paola Fernanda Alo relató cómo su escuela, situada en un entorno complejo, en sus inicios enfrentó la falta de un espacio de comedor, utilizando las aulas y sacrificando horas de clase[1], hasta que en 2019 se inauguró el comedor que permitió recuperar tiempo de aprendizaje; también destacó la falta de un gimnasio y la necesidad de realizar clases de educación física en un hall interno durante días de lluvia, reflejando las limitaciones de espacios adecuados para actividades recreativas.
Mercedes Corral subrayó la importancia de pensar en la infraestructura escolar desde dentro de las escuelas mismas, con una perspectiva que incluya las necesidades socioemocionales mediante la creación de entornos que favorezcan el desarrollo integral y la interacción positiva entre adultos y niños e incorporando una perspectiva de género (por ejemplo, considerando los espacios con puertas en vestuarios y baños para garantizar privacidad y seguridad).
Alexia Luana Díaz Torres resaltó la necesidad de una infraestructura que esté diseñada para facilitar no solo la enseñanza, sino también el bienestar y la seguridad de toda la comunidad escolar. Indicó que aunque su escuela está situada al lado de Parque Chacabuco, un área con un entorno natural privilegiado, el edificio tuvo algunos problemas de diseño que permitieron la entrada de ciertas plagas (ratas y palomas), trayendo riesgos sanitarios, complicando la gestión diaria y demandando tiempo y recursos que podrían destinarse a la enseñanza. Lo que se agrava con el hecho de contar con patios de cemento que intensifican el calor en verano y hacen que pasar largos períodos en la escuela sea incómodo.
María Marchovechio, destacó la diferencia entre su realidad y la de otras escuelas debido a que su edificio, inaugurado en 2017, fue diseñado con una visión más abarcativa y moderna. El centro cuenta con amplios ventanales que permiten una excelente entrada de luz y una buena circulación de aire, lo que crea un entorno acogedor y saludable para los niños. Además, dispone de zonas verdes, un patio con piso antigolpes, un mariposario y una huerta, lo cual fomenta un ambiente natural y propicio para el aprendizaje y el bienestar.
Jordana Secondi destacó el papel de la escuela como un espacio comunitario y subrayó la importancia de planificar junto a la comunidad para atender eficazmente sus necesidades y aspiraciones. Relató cómo la escuela, que comenzó en un galpón de la AFIP con una situación inicial complicada debido a la falta de aulas, obligó a los estudiantes de los primeros grados a alternar sus clases, lo que inesperadamente fortaleció los lazos en la comunidad escolar. Con el tiempo, las familias participaron activamente en el diseño de un nuevo edificio, incorporando sus perspectivas y necesidades para crear un entorno que reflejara mejor su realidad. Este proceso generó un círculo virtuoso en el que los docentes, al formarse y adaptarse a las condiciones del barrio, enriquecieron su labor y potenciaron el proceso de enseñanza y aprendizaje.
Al reflexionar sobre los elementos que potencian los aprendizajes, hay coincidencia en que la infraestructura debe ir más allá de los elementos físicos básicos. Los espacios deben pensarse para apoyar los procesos pedagógicos y ser inclusivos. La planificación debe contemplar la participación de docentes y arquitectos para optimizar el diseño y adaptarlo a las necesidades reales de estudiantes y comunidades. La adecuación de los edificios a los desafíos actuales y futuros, como la sostenibilidad y la accesibilidad, es crucial, así como contar con áreas específicas para actividades como educación física, o talleres de música o ciencias. Las directoras también subrayaron que el compromiso y la participación comunitaria son vitales para garantizar que los espacios escolares no solo respondan a las necesidades actuales, sino que puedan evolucionar con las comunidades que los habitan.
Finalmente, en la mesa de funcionarios gubernamentales, Pedro Groremberg (Nación) y Ariel Juárez (CABA) abordaron la complejidad de coordinar la infraestructura educativa entre la nación y las provincias, que, aunque la ley establece responsabilidades compartidas, el financiamiento recae mayormente en la nación, y la burocracia prolonga la respuesta a las necesidades escolares. Desde la cartera de nación señalaron que se está trabajando en mejorar el uso de datos y la creación de sistemas de información en tiempo real para monitorear la infraestructura escolar y asegurar un seguimiento continuo, permitiendo una gestión más ágil y eficiente. Hubo coincidencia en la importancia de trabajar con información actualizada y de cambiar la mentalidad en todos los niveles, incluyendo técnicos y directivos, para fomentar y transformar viejas configuraciones en espacios más flexibles.
Ambos funcionarios enfatizaron la necesidad de renovar y maximizar el uso de los recursos existentes, enfocándose en intervenciones efectivas en áreas deterioradas, como baños y aulas, para mejorar las condiciones de habitabilidad y aprendizaje. Se remarcó la importancia de la comunicación con los directores para identificar y responder a las necesidades de las escuelas de manera efectiva, destacando que, aunque haya tensiones políticas, es esencial dialogar, consensuar con las provincias para enfrentar los problemas reales y revisar los procesos, porque pueden extenderse tanto que las necesidades iniciales cambian, lo que resalta la urgencia de mejorar la planificación y comunicación.
Basado en la discusión del seminario y las aportaciones de los distintos actores, los primeros lineamientos para una política de infraestructura educativa podrían ser los siguientes:
Comunicación y coordinación Interinstitucional: fortalecer la comunicación entre directores de escuelas, autoridades provinciales y nacionales, y otros actores clave para coordinar esfuerzos, resolver problemas y consensuar decisiones de manera efectiva, superando las barreras políticas y administrativas.
Uso de datos y monitoreo: desarrollar sistemas de información y monitoreo en tiempo real para relevar y gestionar el estado de la infraestructura escolar a nivel de establecimientos. Estos sistemas deben permitir la recolección y actualización continua de datos, facilitando el seguimiento de las mejoras y asegurando la sostenibilidad de las intervenciones a largo plazo.
Simplificación y optimización de procesos: agilizar y simplificar los procesos administrativos y de contratación para reducir la burocracia, evitando demoras que puedan hacer que las necesidades iniciales se vuelvan obsoletas. La centralización y uso de datos de manera inteligente debe ser parte del proceso para una toma de decisiones más ágil y eficiente.
Establecimiento de normas únicas: implementar estándares básicos de infraestructura que sean aplicables en todas las provincias, asegurando un mínimo de calidad en los espacios educativos. Esto incluye la creación de listas de verificación para auditar procesos y evaluar el estado de las instalaciones de manera uniforme.
Enfoque integral y participativo: la planificación y diseño de la infraestructura escolar deben considerar no solo las necesidades estructurales básicas, sino también elementos que promuevan el bienestar, la inclusión y el aprendizaje. Esto implica involucrar a la comunidad educativa, incluyendo a docentes, estudiantes y familias, en el proceso de planificación y toma de decisiones.
Renovación y adaptación de espacios existentes: priorizar la mejora y readaptación de la infraestructura actual, enfocándose en intervenciones efectivas en áreas deterioradas como baños, aulas y espacios comunes. Esto ayudará a mejorar las condiciones de habitabilidad y aprendizaje sin necesidad de depender únicamente de nuevas construcciones.
Alianzas comunitarias y formación local: fomentar alianzas con actores comunitarios y regionales para aprovechar recursos y capacidades locales en la ejecución y mantenimiento de la infraestructura. Incluir la formación de las comunidades y equipos provinciales para que puedan gestionar proyectos y ser parte activa del mantenimiento y desarrollo de los espacios escolares.
Enfoque en sustentabilidad y flexibilidad: promover la construcción y mejora de espacios con criterios de sostenibilidad ambiental, como la reducción del impacto climático y el uso de materiales ecológicos. Los espacios deben ser diseñados para ser flexibles y adaptarse a los cambios en las necesidades pedagógicas y demográficas.
Atención a la inclusión y accesibilidad: asegurar que todos los proyectos de infraestructura tengan en cuenta la accesibilidad para personas con discapacidades y la perspectiva de género, garantizando entornos seguros y adecuados para todos los estudiantes.
Innovación y capacitación continua: impulsar la investigación y desarrollo de nuevas formas de infraestructura y métodos de gestión, así como la capacitación de directores y técnicos para adoptar y aplicar innovaciones que mejoren los espacios educativos los aprendizajes.
[1] Esta situación resultó en una pérdida acumulada de tiempo de aprendizaje equivalente a dos años completos entre primero y séptimo grado.
Cuadro 1
Infraestructura escolar y aprendizajes. Evidencia para la Argentina. Ivana Templado (FIEL).
Diseño, planificación e implementación de infraestructura escolar: experiencias regionales e internacionales. Alberto Treves. Moderadora: Claudia Schmidt (UTDT).
La inversión en infraestructura escolar desde la mirada de los organismos internacionales. Ricardo Santocono (IADB), Marcelo Becerra (WB), Martín Motta (CAF). Moderador: Darío Judzik (UTDT)
La perspectiva desde el territorio. La infraestructura en día a día en las voces de quienes gestionan. Paola Fernanda Alo (Dir. Escuela n°19 D.E. 21), María Marcovechio (C. D. I. Rayito de sol, CABA), Mercedes Corral (Dir. Escuela Siglo XXI, CABA), Alexia Luana Diaz Torres (Escuela n°7 D.E. 8) Jordana Secondi (Dir. Escuela de Educación Media N°6). Moderador: Luis Arocha (Fund. MDG).
El rol de los decisores dentro del sistema. Desafíos actuales y futuros. Funcionarios de infraestructura nacionales y provinciales. Ariel Juarez (Director de Infraestructura Escolar, CABA), Pedro Gronberger (Director de Infraestructura de Nación). Moderadora: Delfina Campetella
Cierre con los puntos clave y perspectivas. Mariano Narodowski (UTDT) e Ivana Templado (FIEL)
Me interesan sus comentarios. Por favor comunicarse por correo electrónico a: albertotreves@ed-space.com