Este es un tema sobre el que hay mucho escrito y todavía hay mucho por descubrir.
Mi intención es mostrar más que contar; proponer inquietudes más que dar respuestas específicas.
Cada edificio es distinto y cada comunidad educativa tiene su propia personalidad que entre otras cosas se refleja en cómo hacen el mejor uso posible de ese buen de capital tan valioso que tienen a su disposición: el edificio escolar.
Como siempre, quedo abierto al diálogo …
albertotreves@ed-space.com
Transformar al edificio escolar en una herramienta educativa no necesariamente tiene que ser costoso y no es necesariamente aplicable a únicamente a edificios nuevos. Las intervenciones necesarias son relativamente simples pero de gran beneficio educativo inmediato. Además, estas intervenciones que pueden ser parte de la operatoria edilicia, amplifican el valor de la inversión de capital original.
Claro que cuando en el mejor de los casos, se diseña una escuela desde cero las posibilidades de un mejor resultado se amplifican con la participación activa de la comunidad escolar, padres, maestros, administradores y en algunos casos hasta alumnos, los que tienen la oportunidad de guiar el proceso en cada paso y hasta ejecutar las acciones necesarias por sí mismos.
La pedagogía es el motor principal que organiza el espacio, así como también determina cuales son las ayudas didácticas y todos los elementos visuales, táctiles, auditivos que coadyuvan al proceso de enseñanza-aprendizaje. Las ideas iniciales de la comunidad educativa van tomando forma física y tanto el edificio como el mobiliario y el equipo se ponen al servicio de lo que se espera conseguir desde el punto de vista educativo. En muchos casos, es posible también que el currículo y aún los programas de clase diarios, se enriquezcan con nuevas ideas que pueden aportar arquitectos y planificadores físicos.
En los Estados Unidos, hay pensadores que llaman al edificio escolar “The third teacher” o el tercer maestro. Esta teoría propone que después de los padres y el maestro de escuela, el edificio también puede “enseñar”. La idea principal es que el alumno aprende a través de interacciones, sea con el maestro, con sus compañeros de clase y con el ámbito que lo rodea: su aula, salón de actos, patio de juegos, el camino de casa a la escuela, etc.
El edificio escolar es una inversión importante y cada metro cuadrado tiene que estar al servicio de la tarea educativa. En otras palabras, no sólo aulas y laboratorios son instrumentos para el aprendizaje sino todo el edificio bien diseñado y bien utilizado tiene ese potencial que hay que saber explotarlo. Simplemente hay que proponerse hacerlo, lo que en sí mismo es parte del proceso inquisitivo con el que los alumnos tienen que sentirse cómodos y llegar a dominar para luego triunfar en la vida.
Los edificios escolares existentes, aunque tal vez antiguos y diseñados con concepciones del siglo pasado, pueden también contribuir de gran manera al éxito de la tarea educativa. Con muy pequeñas modificaciones de bajo costo, una escuela de rasgos vetustos y poco atractivos puede traerse nuevamente a la vida generando una actitud positiva y estimulante hacia el saber.
A veces es solamente un poco de pintura en los lugares adecuados, una pequeña reconfiguración de los espacios, actualización del mobiliario, ajustes mínimos en la iluminación, mejoramiento de los acabados y una escuela de 50 o 60 años puede dar todavía un magnífico servicio como herramienta de aprendizaje.
Qué hacer?
En pocas palabras: usar cada área, elemento, rincón o espacio abierto en favor del proceso de enseñanza aprendizaje. Para que funcione hay que hacerlo en forma consciente, deliberada y explícita. Claramente expresar por todos los medios posibles que hay una intención educativa detrás de todo lo que se hace en una escuela. Pisos, paredes techos, aberturas y espacios exteriores tienen que hablar de nuevos conocimientos, despertar la curiosidad y el interés por saber más.
En arquitectura escolar, más que en ningún otro tipo de proyecto, la forma siempre sigue a la función y sólo el trabajo conjunto de educadores y arquitectos puede brindar el resultado esperado. Planificadores educativos y planificadores físicos, tienen que interactuar activamente desde las etapas iniciales de cualquier proyecto, fijando objetivos, analizando con cuidado todas las posibilidades, pensando en necesidades actuales y futuras.
Programación arquitectónica
La Programación Arquitectónica es el instrumento más apropiado para este fin. Como su nombre lo indica, a través de este proceso se determinan por un lado el tipo, la cantidad y la superficie de cada espacio, y también y muy importante, las características de cada de ellos.
Por medio de la Programación Arquitectónica, se toman decisiones tan importantes como:
– Ponemos las computadoras en la biblioteca, en el aula o en la sala de computación? En todos los rincones de la escuela?
– Integramos laboratorios de arte y ciencia? Todas las ciencias en el mismo laboratorio?
– Hacemos una pared sólida, una ventana o una apertura total entre el aula y la circulación?
– Para qué sirve el vestíbulo de entrada? Además de circulación, podemos usarlo para algo más? Educación física?
– Ponemos énfasis en deporte competitivo o en educación física? Yoga? Calistenia?
– Que actividades podemos realizar en el salón de usos múltiples?
– Queremos la oficina de la dirección a la entrada o en el centro de la escuela?
– Como mejor usar las aulas vacías?
La pedagogía actual ve al alumno como el centro del proceso educativo y de alguna manera le da la libertad y responsabilidad de ir construyendo su propio saber. Cómo apoyarlo, estimularlo? Cómo orientarlo a una mejor comprensión del mundo que lo rodea, hoy como estudiante y mañana como miembro valioso de nuestra sociedad? La mejor manera es trayendo el mundo a la escuela. Eso implica mucho más que lo que puede decir el maestro en unas pocas horas de clase o lo que pueda encontrarse en los libros de la biblioteca.
La escuela del Siglo XXI
Hoy se reconoce que no sólo cada alumno tiene una forma particular de entender al mundo, pero también usa distintas modalidades para su aprendizaje. Si bien el maestro sigue siendo una fuente importante de información y liderazgo para el alumno, éste tiene muchas otras fuentes de conocimiento a su disposición dentro, fuera de la escuela y on-line.
El desafío actual es que el edificio escolar tiene que estar preparado para todas estas funciones cambiantes, a la vez que reflejar en su configuración física el concepto pedagógico al que se suscribe. En otras palabras, no sólo favorecer las funciones educativas que se esperan en el siglo XXI si no también expresarlo por medio del lenguaje arquitectónico.
Históricamente, las instituciones educativas estuvieron asociadas y aun adyacentes, a instituciones religiosas, y en cierta medida confundiéndose con su arquitectura enfatizando una dimensión moral junto a la adquisición de conocimientos. No es de asombrarse que su aspecto exterior quisiera denotar los valores inmanentes que eran transmitidos a los alumnos en su interior. Estas formas arquitectónicas fueron evolucionando con la modernidad hacia valores más neutros pero poco han cambiado en su concepción fundamental. Las escuelas del siglo pasado muestran una intención fundamental de extender la cobertura y crear más espacios cubiertos para poder albergar a más cantidad de alumnos, sin mayor resguardo por las posibilidades que ofrece el edifico escolar para mejorar la calidad educativa.
Así como el conocimiento humano sigue expandiéndose y las fuentes de información parecerían estar cada vez más a la mano, el edificio escolar tiene que perder su rigidez tradicional de aulas alineadas a lo largo de un corredor por lo general obscuro y poco atractivo. La permeabilidad, flexibilidad, adaptabilidad, tecnología y una fuerte inserción con la comunidad que le da aliento, son los principios que hoy guían el diseño de escuelas. La escuela del Siglo XXI tiene que expresar ese mundo cambiante y a la vez que lleno de posibilidades por ser descubiertas.
Las paredes hablan
Estén escritas, decoradas, pintadas o simplemente en blanco, siempre transmiten un mensaje. La escuela es, en la mayoría de los casos, el primer edificio institucional al que accede un alumno. Estas imágenes tempranas quedaran grabadas fuertemente en las jóvenes conciencias y sin duda van a influir en su visión del mundo durante la vida adulta.
Una vez que estuvieron fuera, de regreso al aula o en cualquier otro espacio adecuado, los alumnos pueden discutir sobe lo que han visto o seguir investigando sobre los temas que despierten su interés. En escuelas grandes las paredes que dan a la circulación de bibliotecas, laboratorios y distintas especialidades pueden estar decoradas con motivos alegóricos en una clara intersección entre arte y otras formas de comunicación y conocimiento. Una pared para aritmética? Otra para geometría? Tal vez una para los principios de la física? Temas relacionados con el agua? el fuego? …
Botánica y biología al aire libre
Donde están las plantas y animales que estudiamos en botánica, zoología y biología? No en el aula, por cierto. Aun en escuelas urbanas, es siempre aconsejable generar un espacio donde los alumnos puedan observar y hasta cultivar plantas; saber reconocer insectos vivos en su relación con el medio ambiente natural. En algunos casos la terraza, adecuadamente acondicionada puede ofrecer una variedad de oportunidades de aprendizaje práctico. Además, si se diseña como “techo verde” puede contribuir a regular las condiciones de frio y calor dentro del edificio escolar.
Por otra parte, el cuidado colectivo de plantas y animales contribuye a generar en los alumnos un sentido de responsabilidad y colaboración que les van a ser muy útiles en su vida profesional adulta. Es interesante observar el valor educativo de establecer reglas y conocer las consecuencias de su no observación desde edades muy jóvenes. Cuidar la huerta y hasta pequeños animales colectivamente, refuerza el sentido de responsabilidad individual de los alumnos. Este compromiso, puede extenderse fácilmente al cuidado y mantenimiento menor del mismo edificio escolar.
El mundo en el patio de juego
Cuál es la distancia del sol a la tierra? Qué tanto más grande es Júpiter con relación a Mercurio? Hay muchas maneras de contestar estas preguntas desde la astronomía, la geometría, la matemática, etc. Tener un diagrama del universo en que vivimos permanentemente implantado en el área de recreos de la escuela puede ayudar a fijar conocimientos y hacer el proceso de aprendizaje mucho más ameno. Muchos elementos más se pueden agregar: Un reloj de sol, los signos del zodiaco, gráficos con los animales o leyendas asociadas a los distintos planetas, maquetas a escala y más.
Estas tambien son oportunidades para despertar en los alumnos una conciencia ambiental que pueden llevar consigo a sus casas y a la comunidad.
Historia en dos dimensiones
Es casi un clásico ver en la entrada de muchas escuelas de América Latina, ver el busto en bronce de algún general que luchó por la independencia. Aparte de su nombre, fechas de nacimiento y muerte, hay muchos más hechos históricos que pueden plasmarse en forma gráfica sobre la formación y crecimiento de una nación, la evolución del hombre, las relaciones internacionales, los encuentros entre culturas, etc. que pueden también adquirir forma artística. Por supuesto, historia, geografía y economía tienen muchos puntos en común y ningún lugar mejor que las paredes de una escuela para ayudar a los estudiantes a entender mejor quienes somos como país, y en qué mundo vivimos.
Alguna pared se puede reservar para la vida y obra de los clásicos de la literatura nacional y universal, usando textos enteros que sean representativos de sus obras.
Si se les da libertad creativa a los estudiantes es muy probable que quieran ver en las paredes de su escuela personajes de la cultura popular, cantantes, artistas y deportista así como celebrar sus logros.
Asignaturas en la huerta
Qué podemos aprender en una huerta escolar? Todo. Sin duda biología y ciencias naturales siendo la huerta escolar el mejor lugar para poner en práctica la teoría aprendida en el aula. Geometría? Si, especialmente considerando que la etimología de la palabra implica: la métrica de la tierra. Conceptos de líneas paralelas, perpendiculares, áreas, ángulos, distancias, etc. pueden ser visualizados por los alumnos de una manera clara y real. Química? Si, explicando cómo los distintos nutrientes en la tierra se transforman en los vegetales que consumimos y a su vez vuelven a la tierra.
Enseñando verde
Los conceptos de sostenibilidad edilicia están rápidamente influyendo también a los edificios para la educación y la cultura. Hay en el mundo una conciencia creciente a la necesidad de tomar responsabilidad por la protección del medio ambiente.
Qué mejor que el ámbito escolar para mostrar en términos pacticos cómo se puede ahorrar energía, reducir el consumo de agua y reciclar desechos. Acompañados de sus maestros los alumnos pueden observar cómo la energía solar se transforma en calor o en electricidad; cómo el agua de lluvia se puede reciclar para el uso en sanitarios o en riego. Los alumnos pueden construir sus propias paredes verdes para controlar las temperaturas de sus aulas y hacer el ambiente más agradable. Estas y otras ideas pueden llevar a los estudiantes a tomar total control de la operación energética de la escuela y de la conservación de agua.
Existen redes internacionales de “escuelas verdes” cuyos alumnos intercambian información sobre soluciones creativas y eventualmente hasta compiten en la implementación de programas de sostenibilidad edilicia.
Física en el sótano
Conceptos tales como fuerza, presión, cambios de estado, velocidad, aceleración, reflexión de la luz, mecánica de fluidos y muchos otros tienen aplicación cotidiana dentro del ámbito escolar. Sólo es necesario que el profesor lleve a sus alumnos a donde estos conceptos se pueden ver y palpar en la vida real, en tiempo real. Desde las tomas de agua y electricidad que vienen de la calle, hasta la azotea o el sótano de la escuela hay lecciones prácticas de alto valor curricular al alcance de la mano.
Arte por todas partes
Arte especialmente gráfico ha estado presente en todas las manifestaciones humanas desde antes que existieran las escuelas. Cuadros, fotografías, gráficos, telas decoradas y aún marcas en el piso o las paredes dan variedad e interés a los ambientes. Aprender a observar, comentar, comparar, discutir y además emocionarse son actividades parte del proceso educativo que pueden ser motivadas por obras de arte estratégicamente ubicadas en el ámbito escolar.
El arte en la escuela, por lo general representa los valores de la comunidad a la que la escuela sirve los que de esta manera son hechos evidentes a los alumnos. También puede abrir una ventana al mundo dando entrada a distintos periodos históricos, culturas, costumbres, y maneras de entender el vasto universo en que vivimos.
Generación, tras generación puede dejar su impronta para futuros grupos de estudiantes que sabrán valorar lo que sus hermanos mayores y aún sus padres contribuyeron con la intención de crear un mejor ámbito educativo.
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