Finland guidelines for school buildings

 Comentario sobre el libro: El Libro de Recetas 2.0 – Directrices para Entornos de Aprendizaje Modernos. Autores: Heikki Luminen, Markku Rimpela, Elise Tarvainen.

Vamos a verificar si las escuelas de Finlandia y luego Singapur, proveen el adecuado entorno para el aprendizaje. Como en otros comentarios de libros, traduzco libremente partes de texto y agrego acotaciones para facilitar su compresión. La firma finlandesa ISKU ha proporcionado las fotografías de escuelas donde se han puesto en práctica los principios introducidos en este libro.

Por favor ver hacia el final de este articulo una breve comparación entre los sistemas educativos de Finlandia y Singapur, ambos altamente exitosos, pero con filosofías educativas distintas que resultan en configuraciones espaciales casi opuestas la una a la otra.
Para ver el libro en su version original en inglés, seguir este enlace

Desde su prefacio, el libro que estamos comentando aporta un dato interesante: las propuestas que en él se presentan tienen como antecedente el trabajo de investigación realizado por un conjunto de universidades finlandesas y un consorcio de 80 empresas privadas del ámbito educativo. En otras palabras, las ideas de los autores cuentan con un sólido respaldo que va mucho más allá de sus experiencias individuales.


También se menciona como referencia el Proyecto UBIKO, que sirvió como plataforma de prueba para todos estos principios. En síntesis, dicho proyecto promueve el aprendizaje basado en objetivos personales, la colaboración entre docentes y un entorno educativo flexible. No solo influyó en el diseño de espacios educativos en Finlandia, sino que también fue modelo para iniciativas en países con culturas muy distintas, como Azerbaiyán, India y la República de Georgia.


En mi caso, tuve la oportunidad de trabajar en Abu Dhabi junto a uno de los autores del libro, el arquitecto Heikki Luminen. Su enfoque fue adoptado para las escuelas secundarias, que por primera vez incorporaban la noción de comunidades de aprendizaje. Estas comunidades integraban cuatro o cinco aulas comunes, abiertas a un área de desdoble, junto con un laboratorio de ciencias, un taller de arte, una sala de docentes y un espacio para trabajo en grupos pequeños. Cada escuela cuenta con 10, 12 o más comunidades de aprendizaje que, en cierta forma, funcionan como pequeñas escuelas dentro de una gran escuela.


Esta guía describe los principios de diseño necesarios para implementar una pedagogía moderna, que tentativamente podemos definir como: un enfoque centrado en el alumno, que adapta la instrucción a sus necesidades, intereses y estilos de aprendizaje, promoviendo su participación y autonomía. Se enfatiza el pensamiento crítico y la resolución de problemas, cuestionando supuestos y aplicando el conocimiento a contextos reales de la vida cotidiana. Además, se integran tecnologías y herramientas innovadoras para apoyar los métodos de enseñanza. Asimismo, se presenta un proceso de diseño colaborativo, con ejemplos que demuestran la eficacia de este enfoque en la práctica.


Otro objetivo de la guía es destacar las perspectivas y consideraciones que deben tenerse en cuenta en el diseño y uso de entornos de aprendizaje modernos. La guía ofrece una revisión exhaustiva de estos entornos en la educación primaria y secundaria (educación infantil, educación básica y educación secundaria superior), y está dirigida tanto a diseñadores como a clientes y usuarios.

aprendiendo musica

Aprendizaje y espacio

El primer concepto que introducen es el de “aprendizaje en cualquier momento y lugar”, agrupando en una sola práctica la educación formal, no formal e informal. Para que esto sea posible, el espacio debe dar cabida a diversos estilos de aprendizaje, considerando las particularidades de cada alumno. Con mobiliario innovador y una arquitectura versátil, se puede crear un entorno que permita el aprendizaje individual, en parejas, así como el trabajo en grupos pequeños y grandes.


Se propone priorizar los espacios multiusos en lugar de locales con una única finalidad. El mobiliario debe ser fácil de mover y de reconfigurar, permitiendo ajustes según los métodos y actividades de aprendizaje. Los espacios deben diseñarse de forma que el grado de flexibilidad esté alineado con los requerimientos pedagógicos cambiantes.


El uso de escritorios en un aula tradicional debe estar en función de los estilos y métodos de enseñanza, así como del tamaño de los grupos. En un entorno de aprendizaje que incluye otros espacios además del aula, el mobiliario se mueve rápidamente y se reorganiza con facilidad a medida que cambian las situaciones y necesidades.

aprendiendo en todo momento y todo lugar

Otro principio fundamental es la actitud hacia el ciclo de vida, que implica concebir la escuela como parte de una red comunitaria más amplia, ofreciendo servicios que acompañen a niños, jóvenes y familias en distintas etapas de su desarrollo. Esto conlleva planificar espacios que también puedan ser utilizados por otros grupos poblacionales, como parte de una visión comunitaria que otorga sustentabilidad al proyecto. La combinación ideal integra el aprendizaje digital, virtual, social y la relación personal entre alumno y docente.


Los espacios tienen una jerarquía natural según su uso, que va desde lo privado hasta lo público. Esta jerarquía debe respetarse tanto en el diseño interior como exterior de las escuelas. Al combinar espacios, las áreas más públicas tienden a predominar, por lo que las transiciones deben mediarse con zonas semiprivadas o semipúblicas para mantener el equilibrio. En las escuelas, los espacios privados —como aulas o patios para estudiantes con necesidades especiales— deben estar protegidos de la vista pública, pero conectados con áreas semiprivadas para evitar el aislamiento.


Esta jerarquía espacial ayuda a guiar el comportamiento, fomenta el sentido de pertenencia y apoya la apropiación del espacio, especialmente en escuelas grandes organizadas en unidades más pequeñas. El uso de vidrio y mamparas translúcidas permite separaciones visuales sin sacrificar la privacidad.

espacios educativos privados

Los autores exploran también la posibilidad de tener instalaciones escolares sin pasillos, donde los espacios de aprendizaje se integren al recorrido durante los descansos. Esta solución no es imposible de implementar, pero requeriría que las clases en aulas adyacentes funcionaran con horarios similares. Las puertas también tendrían que ser más anchas que las que son estándar, permitiendo no solo la movilidad de los estudiantes, sino también el desplazamiento de mobiliario y equipos.


En términos de seguridad, manejo de riesgos y usabilidad general, es necesario planificar la organización espacial en secciones, considerando la necesidad de contar con una excelente señalización y con vías de escape siempre despejadas en caso de incendio.

Diseño colaborativo

En este capítulo se expone un modelo de diseño colaborativo que involucra, desde etapas tempranas, a todos los actores relevantes en el proceso de construcción de un entorno de aprendizaje: diseñadores, usuarios, responsables técnicos y gestores municipales. ¿Qué se entiende por etapas tempranas? Significa iniciar el diálogo mucho antes de comenzar concretamente con el diseño arquitectónico. El objetivo es asegurar que las decisiones arquitectónicas respondan de manera coordinada y armoniosa a las necesidades pedagógicas reales de todas las partes involucradas.


Se destaca la importancia de contar con una figura clave a la que se denomina coordinador pedagógico del diseño. Esta persona tendría la responsabilidad de garantizar que los espacios físicos reflejen y faciliten las prácticas educativas deseadas. La participación activa de docentes y estudiantes es fundamental para obtener los mejores resultados. Se sugiere que la forma de uso de los nuevos espacios debe discutirse y definirse tanto durante la etapa de diseño como nuevamente antes de la entrega del edificio terminado.


Cabe hacer una salvedad sobre la participación de docentes, alumnos y comunidades: la experiencia ha demostrado que las ideas y propuestas de los usuarios tienden a ser limitadas, se presentan de manera poco clara y, a menudo, no se integran fácilmente al proceso de diseño. Estas propuestas suelen basarse en experiencias personales, mayormente asociadas a instalaciones escolares convencionales. Muchos docentes y directivos se han habituado a determinadas formas de trabajo y pueden tener temores o prejuicios infundados frente a soluciones de diseño innovadoras y aún no probadas.


Por otro lado, uno de los desafíos del trabajo colaborativo es la ilusión de autosuficiencia, que limita el aprendizaje mutuo y el intercambio de recursos intelectuales. La única manera de superar esta situación es comenzar con una visión común, sólida y bien fundamentada, pensando primero en las actividades y no en los edificios. Esta estrategia también es necesaria para lograr una coordinación efectiva, no solo en los aspectos pedagógicos, sino también en subáreas como los servicios sanitarios, alimentarios, administrativos, de estacionamiento, entre otros.

entorno de aprendizaje abierto

El centro Nummikeskus en Hämeenlinna se presenta como un caso exitoso. Este espacio multifuncional reúne escuela primaria y secundaria, servicios de salud, biblioteca y actividades culturales y deportivas en un solo complejo. Inspirado en el modelo UBIKO, Nummikeskus representa una implementación concreta del diseño centrado en el usuario y el aprendizaje colaborativo.

Requisitos básicos para el diseño

Este capítulo aborda los requisitos mínimos que, según los autores, debe cumplir todo entorno de aprendizaje: seguridad, salubridad, accesibilidad y sostenibilidad. El proceso y los resultados del aprendizaje están fuertemente condicionados por una entidad compleja, compuesta por entornos psicológicos, sociales, físicos y digitales. Todos estos factores son inseparables e igualmente importantes; ninguno puede fallar, ya que no existe forma de compensar la deficiencia de uno con los otros.


Se destaca que un entorno seguro no solo protege físicamente a los estudiantes, sino que también promueve un clima de confianza y buena convivencia. La seguridad debe reflejar, en la arquitectura del espacio, las prácticas culturales de la comunidad en la que se encuentra, incluyendo sus tradiciones y valores. La experiencia ha demostrado que los espacios agradables y bien mantenidos no solo reducen significativamente el vandalismo, sino que también fomentan una cultura de seguridad, respeto y pertenencia dentro de la escuela.


Cuando los estudiantes perciben que su entorno es cuidado, limpio, funcional y estéticamente agradable, tienden a valorarlo y a sentirse responsables de su conservación. Esto genera un círculo virtuoso: el buen estado del edificio transmite el mensaje de que el espacio es importante, que quienes lo utilizan merecen lo mejor, y que su bienestar es prioritario. En contraste, espacios deteriorados o descuidados pueden alimentar sentimientos de abandono o indiferencia institucional, lo cual favorece conductas disruptivas.

cultura de seguridad

La salubridad implica ofrecer condiciones óptimas de aire interior, iluminación, ergonomía y confort térmico. Las malas condiciones físicas impactan directamente en la motivación del alumnado y en sus resultados académicos. El mobiliario también contribuye a la salubridad cuando es ergonómico, ajustable y adecuado a las edades y características físicas de los estudiantes. Un entorno saludable no solo mejora la concentración y el rendimiento, sino que también reduce el ausentismo por enfermedades o molestias físicas.


En cuanto a la accesibilidad, se insiste en que los entornos deben ser utilizables por todas las personas, sin importar sus capacidades físicas o sensoriales. El diseño debe facilitar la orientación, el movimiento autónomo y el uso pleno de todas las instalaciones por parte de todos los alumnos, maestros y miembros de la comunidad. Una escuela accesible refuerza los valores de inclusión, equidad y dignidad, y permite que todos los estudiantes participen activamente en la vida escolar sin barreras.


Finalmente, la responsabilidad ecológica del edificio se aborda desde un enfoque amplio de desarrollo sostenible. Esto incluye que los espacios sean polivalentes y fácilmente adaptables a nuevos usos, que se utilicen materiales reciclables, y que se optimicen los sistemas de energía y mantenimiento para alargar la vida útil del edificio y reducir su huella ambiental. Incorporar estos principios desde el diseño permite a la escuela convertirse en un ejemplo activo de educación ambiental para su comunidad.

Factores de calidad

Este capítulo describe los factores que definen la calidad de un entorno de aprendizaje desde una perspectiva física y funcional. Comienza con la disposición y el dimensionamiento de los espacios. Las escuelas modernas requieren espacios polivalentes que se adapten a distintos tipos de actividades educativas. Esto implica ir más allá del aula tradicional, incorporando zonas abiertas, espacios para el trabajo en grupo y áreas destinadas a actividades tranquilas o de concentración.


El equipamiento es otro factor esencial. Las tecnologías digitales deben integrarse desde el diseño del espacio, de manera que su uso cotidiano por parte de alumnos y docentes sea fluido y natural. Las soluciones tecnológicas deben ser intuitivas, accesibles y adaptables, evitando depender de una única configuración rígida o especializada.


El mobiliario debe ser versátil, ergonómico y fácilmente desplazable. Su disposición debe fomentar la colaboración entre estudiantes, sin dejar de permitir momentos de concentración y trabajo individual. En este sentido, es fundamental que las soluciones combinen confort, estética y funcionalidad, para crear ambientes que motiven y apoyen los distintos estilos de aprendizaje.

mobiliario atractivo, seguro y funcional

La calidad del aire interior es otro aspecto crucial. Un ambiente bien ventilado y con bajos niveles de ruido mejora tanto la concentración como la salud de los usuarios.

La iluminación, tanto natural como artificial, debe ser adecuada para cada tipo de actividad, con especial atención a su regulación según las estaciones del año y el uso específico de cada espacio.


La acústica también recibe un tratamiento prioritario. Se destaca que los niveles elevados de ruido afectan negativamente el aprendizaje. Por ello, se deben utilizar materiales que absorban el sonido, además de cuidar la distribución y el diseño de los espacios para evitar reverberaciones innecesarias.


Las superficies y materiales deben ser duraderos, sostenibles y fáciles de mantener. Al mismo tiempo, deben contribuir a la estética general del entorno, que debe ser acogedor, estimulante y coherente con la identidad de la comunidad educativa. En las escuelas finlandesas, por ejemplo, se prioriza el uso de madera local y materiales naturales que no solo ofrecen calidez visual y confort acústico, sino que también reflejan un compromiso con la sostenibilidad y el entorno cultural del país.


El orden y la limpieza son fundamentales para crear un entorno que fomente el respeto mutuo y favorezca la concentración. La estética, en este contexto, no debe considerarse un lujo, sino una parte esencial del bienestar y la motivación. Un entorno bello comunica valor, cuidado y dignidad hacia sus usuarios.


La estética y la experiencia del usuario influyen significativamente en la productividad y la comodidad dentro de los entornos de aprendizaje, superando los requisitos básicos de funcionalidad. Los espacios inspiradores —logrados mediante estructuras espaciales diversas, materiales de superficie variados, y el uso intencional de colores y formas atractivos— incrementan el aprecio por la escuela, mejoran el bienestar y fortalecen el aprendizaje, al invitar a la participación y fomentar un sentido de pertenencia.


La experiencia sensorial de un espacio, estimulada por los materiales, los colores, las fragancias y una iluminación cuidadosamente diseñada (tanto natural como artificial), potencia aún más el carácter y la percepción del entorno.

Entornos de aprendizaje en transformación

Un buen espacio de aprendizaje es una entidad compuesta por múltiples elementos. En este capítulo se definen las propiedades que dicho espacio debe tener para crear condiciones de aprendizaje beneficiosas. Las propiedades subjetivas de los entornos de aprendizaje son aquellas características físicas que, en un mundo ideal, configuran las condiciones de aprendizaje sin ser necesariamente perceptibles o visibles. Por su propia naturaleza, estas propiedades deben evaluarse en función de las experiencias de los usuarios, y no únicamente mediante indicadores cuantificables.


Además, es posible que los usuarios no puedan definir exactamente qué hace que esas propiedades sean beneficiosas, y simplemente califiquen las condiciones como buenas o malas basándose en su experiencia subjetiva. Por ello, los diseñadores deben ser conscientes de las características y cualidades del entorno que contribuyen a generar una experiencia positiva, aun cuando no sean evidentes a simple vista.


Los autores definen el espacio de aprendizaje ideal como un espacio de forma rectangular que pueda ajustarse en tamaño, nivel de apertura y grado de privacidad, de modo que se adapte a una amplia variedad de actividades y tamaños de grupo. Si bien debe poder cerrarse cuando sea necesario, también debería poder abrirse y conectarse con espacios contiguos para albergar a grupos más grandes. Esta flexibilidad también promueve la colaboración entre docentes.


Hasta hace poco, las artes, las manualidades y las habilidades prácticas eran consideradas actividades separadas del currículo académico principal. Sin embargo, hoy se entienden como parte de un conjunto integral, donde los alumnos desarrollan competencias esenciales para la vida cotidiana, ya sea en teatro, cocina o reparación de motores. Por lo tanto, el diseño de los entornos de aprendizaje debe integrarlas bajo el mismo techo, reconociendo que las habilidades prácticas también forman parte del aprendizaje significativo.

Paredes corredizas

Este capítulo aborda también la necesidad de que los entornos de aprendizaje sean capaces de evolucionar junto con los cambios sociales, tecnológicos y pedagógicos. En lugar de concebir las escuelas como estructuras rígidas, deben diseñarse como plataformas abiertas a la innovación y al desarrollo continuo. Los autores insisten en que la transformación de los espacios debe ir acompañada de una evolución en la cultura educativa. Las herramientas digitales, las redes de aprendizaje globales y los enfoques centrados en el estudiante exigen un entorno físico que respalde estas prácticas de manera flexible y adaptable. Las aulas tradicionales, con estructuras fijas y jerarquías rígidas, no responden adecuadamente a esta nueva realidad.

Además, los edificios escolares deben poder ajustarse a las demandas cambiantes del entorno económico y social. A medida que surgen nuevas industrias, tecnologías y formas de empleo, la educación debe preparar a los estudiantes con habilidades que respondan a esos desafíos. Esto implica que los espacios físicos no solo acompañen los métodos pedagógicos actuales, sino que anticipen y faciliten nuevas formas de aprendizaje, como el trabajo interdisciplinario, la formación técnica avanzada o el emprendimiento. Un entorno bien diseñado permite que la escuela actúe como un nodo activo dentro de la comunidad, alineado con las necesidades del desarrollo local, la empleabilidad y la cohesión social.

La educación en Finlandia

Parte del éxito del sistema educativo en Finlandia se debe a la alta formación de sus docentes, todos ellos graduados universitarios. Además de contar con una sólida preparación teórica, los futuros maestros realizan prácticas docentes guiadas y participan activamente en proyectos de investigación educativa. Esta combinación permite que los recién egresados lleguen a las escuelas con ideas frescas e innovadoras, contribuyendo al desarrollo continuo de los centros escolares.


La reputación de Finlandia como líder mundial en educación se ve respaldada por su destacado desempeño en el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) de la OCDE, desde su primera edición en el año 2000. A continuación, se presentan algunos datos relevantes:

* Finlandia fue el país con mejor desempeño general entre los países de la OCDE en las ediciones de PISA de 2000 y 2003, destacándose en lectura, matemáticas y ciencias.

* Aunque sus puntuaciones han disminuido gradualmente desde su punto máximo, el país se ha mantenido entre los de mejor rendimiento a nivel mundial. Por ejemplo, en 2012 Finlandia ocupaba el 5.º lugar en lectura, el 12.º en matemáticas y el 5.º en ciencias, entre decenas de países participantes.

* A pesar de esta caída relativa, Finlandia ha superado de forma consistente a la mayoría de los demás países, con una proporción significativa de estudiantes que alcanzan los niveles más altos de competencia. En 2022, el 9 % de los estudiantes finlandeses obtuvieron los puntajes más altos en matemáticas (Nivel 5 o 6), igualando el promedio de la OCDE y posicionando al país entre los líderes fuera de Asia.

* Un sello distintivo del éxito finlandés ha sido la equidad de su sistema educativo. Tradicionalmente, la brecha de rendimiento entre estudiantes de distintos orígenes socioeconómicos ha sido menor que en la mayoría de los países, y casi todos logran al menos un nivel básico de competencia en las materias troncales.

* El sistema finlandés alcanza estos resultados con un nivel de inversión y carga horaria docente cercanos a la media europea, lo que demuestra una notable eficiencia en el uso de sus recursos.

Es Finlandia el único modelo de éxito?

Probablemente no. Y conviene estudiar todos los modelos de éxito antes de adoptar uno que responda a las necesidades y posibilidades de cada país.


Singapur también encabeza constantemente los rankings educativos mundiales, como PISA; sin embargo, sus enfoques son notablemente diferentes: prácticamente opuestos en filosofía, estructura y prácticas en el aula.

Modelo de Finlandia

Confianza y flexibilidad

Modelo de Singapur

Rigor y control central

El sistema educativo finlandés se basa en la autonomía docente, la mínima exigencia de pruebas estandarizadas y un enfoque centrado en el alumno. Los docentes están altamente capacitados (se requiere maestría) y, una vez contratados, se les confía el diseño de sus propias clases y evaluaciones.

 

El ambiente escolar es relajado, con jornadas escolares cortas, mínimas tareas y un énfasis en el juego, la creatividad y el bienestar emocional. Se minimiza la competencia; en cambio, el enfoque se centra en la equidad, la inclusión y en ayudar a todos los estudiantes a alcanzar el éxito sin clasificación ni clasificación.

 

Los espacios de aprendizaje son flexibles, permitiendo a los alumnos trabajar en proyectos a su propio ritmo y con sus propios recursos.

 

Los edificios escolares tienden a ser uniformes en cuanto a su calidad de diseño uso de la tecnología.

En contraste, el sistema educativo de Singapur es estructurado, centralizado y meritocrático. Los estudiantes se enfrentan a frecuentes exámenes de alto riesgo, y el currículo está estrechamente alineado con los estándares nacionales.

 

La instrucción es rigurosa y se centra en la excelencia académica, con un amplio uso del seguimiento y la transmisión de clases para adaptar la educación al rendimiento estudiantil. Los docentes reciben un sólido desarrollo profesional y operan dentro de una cultura de rendimiento y responsabilidad. Los padres participan activamente, y los estudiantes suelen asistir a tutorías extraescolares para mantenerse competitivos.

 

En su mayoría el mobiliario de las aulas está organizado en filas con un foco principal hacia donde está el maestro.

 

Hay importantes diferencias entre las escuelas de “elite” y las llamadas escuelas de “barrio”.

escuela elite en Singapur

Puntos en común de ambos modelos

En esencia, Finlandia confía en los docentes y minimiza el estrés para apoyar el aprendizaje; Singapur utiliza la estructura, la disciplina y el rigor académico para lograr un rendimiento similar. Ambos tienen éxito, pero a su manera, condicionados por distintos valores culturales y objetivos nacionales. A pesar de estos contrastes, ambos sistemas comparten fortalezas fundamentales:

+ Docentes altamente cualificados. Ambos invierten fuertemente en la formación docente.

+ Respeto cultural por la educación. La educación se considera una prioridad nacional en ambos países.

+ Coherencia política: Políticas estables y a largo plazo han guiado las reformas de ambos sistemas.

+ Mejora continua: Singapur utiliza datos para perfeccionar las políticas; Finlandia se basa en la retroalimentación del profesorado.

Comentarios de Alberto Treves

Me gusta la idea que el libro esta presentado como un “recetario de cocina” con recomendaciones muy claras y ejemplos específicos. Ahora, también hay que tener presente que tanto en una receta de cocina como en el mortero que se usa en una pared, cada elemento es importante y ninguno puede fallar en su justa medida.  


Es de notar que los autores muestran que la alta calidad del sistema educativo finlandés genera beneficios que van mucho más allá del aula. Al fomentar el pensamiento crítico, la creatividad y el aprendizaje permanente, cultiva una fuerza laboral altamente cualificada y adaptable que impulsa la innovación económica y la competitividad a escala global. Además, el énfasis en la equidad y la inclusión social que se busca en el espacio construido ayuda a reducir las desigualdades sociales, promoviendo la cohesión, estabilidad social, y una mejor calidad de vida en toda la sociedad.


Me sorprende que en un documento tan detallado sobre diseño no haya ninguna mención al tema del planeamiento, en términos de: dónde debería estar ubicada la escuela, su capacidad, condiciones de acceso, movimientos poblacionales, etc. Por lo que tengo entendido en Finlandia, prácticamente no se construyen escuelas nuevas, siendo la mayor parte de lo trabajos, remodelaciones o sustitución de escuelas existentes.


Serán más caras las escuelas en Finlandia que en nuestros países de América Latina? No sé, pero este sería un estudio que seria muy necesario de hacer. En este habría que incluir los costos materiales por un lado y los beneficios para el futuro de los egresados de estas escuelas. Construir escuelas por lo general es caro y sería deseable que los egresados de las mismas estén en condiciones económicas de pagar por las escuelas de las generaciones mas jóvenes.

Para cualquier comentario sobre este libro, por favor comunicarse a: albertotreves@ed-space.com

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