Ivana Templado, economista senior de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas, con sede en Buenos Aires, Argentina, publicó en 2023 “Infraestructura Escolar y Aprendizajes – Evidencia para Argentina”

El proyecto contó con financiamiento de la Fundación Konrad Adenauer

Para quienes estén interesados la versión completa del libro en formato PDF, la misma está disponible siguiendo este link. El estudio comienza con una revisión de varios estudios que confirman desde distintos ángulos la importancia de la infraestructura educativa en los aprendizajes. Señala también citando a varios autores internacionales, que la infraestructura en sí misma no garantiza los aprendizajes.
Puntos de Partida

La autora explica que los datos disponibles en Argentina en ese momento sólo permiten referirse a lo que denomina niveles macro y meso de la infraestructura escolar: el nivel edilicio, y la presencia o no de servicios y espacios de aprendizaje especifico. Para el análisis de la infraestructura se usaron datos del Relevamiento Anual y de los cuestionarios complementarios a los directivos en los operativos Aprender realizados en Argentina por el Ministerio de Educación de la Nación en el año 2020.

Un primer análisis exploratorio analiza los siguientes factores: Disponibilidad de electricidad, disponibilidad de internet, conexión a internet en los espacios de aprendizaje, existencia de sala o laboratorio de informática, y la existencia de una biblioteca. Las respuestas estaban categorizadas en: SI o NO.

También se analizaron las condiciones generales de la escuela, utilizando los siguientes factores: Estado del edificio escolar, estado de las aulas, estado de la biblioteca, estado de los patios, y el estado del salón de usos múltiples. Las respuestas estaban categorizadas en: ADECUADO, o INADECUADO, o no POSEE.
La evaluación de los aprendizajes se basa en datos provenientes de los Operativos Aprender con alcance censal para los niveles primario y secundario entre otros datos: Rendimientos en lengua y matemáticas, y niveles socioeconómicos. Para el trabajo se utilizan los puntajes en lengua obtenidos por los estudiantes de 6to grado de primaria en el operativo 2018.

Modelo Econométrico

El modelo econométrico adoptado toma el marco de la función de producción educativa en que el rendimiento educativo de los estudiantes (medido, por ejemplo, con pruebas estandarizadas) el que depende de:

  • Características de la escuela, como infraestructura, tamaño, efectividad pedagógica, segregación y formación del director, entre otras.
  • Características de la familia, como el nivel socioeconómico.
  • Características del estudiante, como género, edad, y repitencia.

Algunas de estas variables pueden ser controladas por políticas públicas, como las características de las escuelas. Mientras que otras no, como las características familiares y del estudiante.

Si bien el modelo no permite arribar a una conclusión de causalidad estricta, dado que los operativos, al evaluar cohortes de estudiantes, no permiten aislar su habilidad innata, los resultados obtenidos, son una primera aproximación que indica dónde habría que poner énfasis en futuros estudios.

Síntesis de los Resultados

El estudio analiza la infraestructura educativa en Argentina desde dos perspectivas: su estado actual en diferentes jurisdicciones y su relación con el aprendizaje de los estudiantes.

Estado actual de la infraestructura  La mayoría de las escuelas tienen acceso a electricidad, pero algunas provincias como Santiago del Estero (17.5%) y Formosa (8.5%) aún presentan déficits significativos. El 71% de los establecimientos cuentan con agua de red pública, aunque en provincias como Chaco, Santiago del Estero, Misiones, Formosa y Corrientes, más del 40% carecen de este servicio.

La calefacción en las aulas varía considerablemente entre jurisdicciones, siendo un problema en regiones con amplio espectro de temperaturas como Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Salta y Jujuy. En cuanto a los baños, la mayoría están en condiciones adecuadas, pero en Chaco, Santiago del Estero y Formosa, alrededor del 30% no tienen sistemas de drenaje. La conexión a internet es deficiente en la mayoría de las jurisdicciones, excepto en CABA y Santa Fe, donde la cobertura es cercana al 100%. Solo el 37% de las escuelas tienen salas de informática, mientras que el 67% cuentan con bibliotecas. En cuanto al equipamiento, el 80% de las escuelas tienen al menos una impresora, el 75% cuentan con equipos de sonido, TV o multimedia, pero solo el 17% tienen servidores. Las pizarras digitales están presentes en el 30% de las escuelas.

Relación entre infraestructura y aprendizaje  Para analizar la relación de los aprendizajes con la infraestructura, se plantea una función de producción educativa, que incluye factores relacionados con la escuela, con las familias y con el estudiante para explicar los logros educativos, medidos por el rendimiento en lengua, especialmente comprensión lectora. El estudio utiliza un modelo lineal jerárquico para analizar la relación entre la infraestructura y el rendimiento en comprensión lectora, y para aislar mejor el efecto de interés – la infraestructura – se segmenta el análisis en grupos de estudiantes que compartan características similares asociadas a su nivel socioeconómico, el tipo de gestión de la escuela (pública o privada), y el ámbito (urbana o rural).

Sector público

    NSE bajo:
Los diferenciales en las escuelas respecto al acceso a agua de red, a electricidad y calefacción en las aulas, son los servicios de infraestructura básica que surgen como más relevantes en la explicación de los aprendizajes de los estudiantes más vulnerables. Y del equipamiento escolar, tanto el índice de nuevas tecnologías como el que mide el equipamiento de las bibliotecas se observan asociados a los logros educativos.

    NSE medio: Más variables de infraestructura se asocian positivamente al rendimiento académico, incluyendo servicios básicos y curriculares como internet en espacios de aprendizaje y equipamiento general.

    NSE alto:  los diferenciales del establecimiento respecto a la conectividad a internet en espacios de aprendizaje cobran más relevancia que el equipamiento general. Los servicios básicos como agua potable, electricidad y acceso para personas con discapacidad son significativos.

Sector privado

En el sector privado, el agua de red y las cloacas se vinculan positivamente con el rendimiento educativo de los sectores socioeconómicos más altos, junto con la presencia de dispositivos y espacios relacionados con tecnología e internet.

Sector rural

En las escuelas rurales, la calefacción en las aulas es el único servicio básico relevante, mientras que el acceso a internet, especialmente en las aulas, y los recursos de la biblioteca se asocian positivamente con el aprendizaje.

Conclusiones (Extraído textual del trabajo de Templado, 2023)

Como se menciona al principio de este trabajo, el concepto de infraestructura escolar, como se lo piensa actualmente (Barret et al 2019)[1] es muy amplio. Incluye no solo las condiciones edilicias generales del establecimiento o la existencia o no de recursos y espacios académicos, sino también cuestiones relacionadas con la luminosidad, los niveles de ruido, la ventilación o la configuración de los espacios escolares (Bosch, 2018)[2], así como la vinculación con la comunidad de pertenencia.

Bajo este marco, los datos disponibles en Argentina solo permiten estudiar algunas de las condiciones de infraestructura escolar: el nivel edilicio y la presencia o no de servicios, equipamiento y espacios de aprendizaje específicos. Un primer análisis exploratorio y descriptivo muestra que los servicios básicos como agua de red, electricidad, cloacas o calefacción tienen una distribución muy desigual entre provincias. Y que lo mismo sucede con recursos más específicos, como el acceso a internet, la conectividad en los espacios de aprendizajes o el equipamiento y el grado de actualización tecnológica de los establecimientos.

Esta investigación deja constancia, por un lado, de que la dimensión de infraestructura escolar es otra de las fuentes de heterogeneidad entre las jurisdicciones y, por el otro, de que esta fuente de variabilidad incide en los logros educativos de los estudiantes. Del análisis econométrico, los resultados más relevantes son:

  • Tanto la infraestructura, medida por la presencia o no de servicios básicos, como los recursos más de índole curricular, se asocian a los logros educativos. Entre los primeros se destacan el acceso a agua de red, la electricidad y la calefacción en las aulas. Entre los segundos, el acceso a internet, la conectividad de los espacios de aprendizaje y el nivel de equipamiento escolar, que cuanto más nuevo, mejor.
  • El tipo de equipamiento con que cuentan los establecimientos públicos, así como los recursos de la biblioteca, son especialmente relevantes para los aprendizajes de los estudiantes de bajos ingresos. Para este grupo, el valor de estos recursos duplica en importancia al de los estudiantes de los sectores medios. Para los estudiantes de mayores ingresos, es la conexión a internet en espacios de aprendizaje lo que facilita mejores logros, posiblemente porque los primeros solo cuentan con dichos recursos en el ámbito escolar, mientras que los segundos ya disponen de los mismos en sus hogares, y es el acceso a información y recursos educativos en la escuela, en la interacción con su grupo de pares, lo que hace la diferencia.
  • En el sector privado predomina la asociación entre infraestructura escolar curricular, esto es, equipamiento y conectividad en espacios de aprendizajes con los logros educativos. Lo que se asemeja a los resultados encontrados para los sectores más favorecidos de las escuelas públicas.
  • Al incorporar el efecto no observado de cada jurisdicción en la estimación, en el sector público, varias de las condiciones de infraestructura antevistas pierden su significatividad, lo que sugiere una fuerte asociación entre la presencia o no de los servicios de infraestructura y la jurisdicción. Mientras que esto no sucede en el sector privado, donde la oferta en cuanto a infraestructura escolar se muestra más pareja entre provincias. Esto implica que a los estudiantes del sector privado los diferenciales en la infraestructura los afectarán de la misma forma, independientemente de la provincia en la que se encuentren. En cambio, a un estudiante que asiste a una escuela pública, no, porque muchas de las condiciones de equipamiento e infraestructura están subsumidas en la jurisdicción.
  • En las escuelas públicas, los servicios más generales y básicos son los que en su mayoría se asocian a mayores logros educativos, a los que se suman, del lado de una infraestructura más curricular, internet en espacios de aprendizaje, recursos tecnológicos más nuevos y el equipamiento de la biblioteca. En el sector privado, en cambio, priman los diferenciales de infraestructura relacionados con espacios de aprendizaje y el equipamiento general y de nuevas tecnologías de la escuela.
  • La información analizada no permitió encontrar una asociación significativa entre logros educativos y vínculos comunitarios. Esto no significa no sean importantes, sino que en esta investigación no fue posible detectarlos.
  • En el sector rural, contar con calefacción en las aulas es el único de los servicios básicos que aparece como relevante, mientras que el acceso a internet, pero especialmente la conexión en las aulas, así como buenos recursos y equipos en la biblioteca, son las condiciones de infraestructura que se vinculan positivamente con los aprendizajes de los estudiantes de ámbitos no urbanos.

[1] Barrett, P.; Treves, A.; Shmis, T.; Ambasz, D. y Ustinova, M. (2019). The Impact of School Infrastructure on Learning: A Synthesis of the Evidence. International Development in Focus. Washington, DC: World Bank. doi:10.1596/978-1-4648-1378-8.

[2] Bosch, Rosan (2018). Diseñar un mundo mejor empieza en la escuela. Rosan Bosch Studio. ASIN: B07CNM78ZK.

Recomendaciones de Políticas 

Para empezar, hacer efectivas las propuestas y lineamientos planteados por el censo de infraestructura escolar 2021/2022 (ya demorado), cuyo primer paso es, justamente, llevarlo a cabo. Y después, como el mismo documento explicita (CENFIE 2021/22)[1], generar una base de datos homologada a nivel nacional que incluya los sistemas existentes, diseñar indicadores por provincia que permitan evaluar el cumplimiento de las obligaciones estatales respecto a la infraestructura escolar para garantizar el acceso tanto como los aprendizajes, y capacitar a las jurisdicciones en las funciones y sistemas de infraestructura escolar que les competen.

Conviene hacer especial énfasis sobre los dos últimos puntos, porque con los datos ya existentes esta investigación aporta evidencia concreta respecto a la importancia de los servicios y equipamiento que se asocian a mejores logros educativos, el valor de la conectividad a internet en los espacios específicos de aprendizaje y los “desniveles” de infraestructura asociados a las jurisdicciones. Un buen diseño y uso de dichos indicadores debería orientar la inversión y promover un seguimiento actualizado y continuo, que resulte en una infraestructura educativa más equitativa para los estudiantes de todo el país. Y que a su vez permita generar nueva evidencia que posicione en la agenda política el tema de la infraestructura escolar y su relevancia para los aprendizajes.

Por otro lado, es importante también promover el trabajo mancomunado entre pedagogos y arquitectos para el diseño de los espacios escolares con miradas innovadoras que incorporen la evidencia existente (Barret et al., 2019), de manera que potencien los procesos de enseñanza-aprendizaje. La propuesta de Rosan Bosch (2018) es un buen ejemplo en esta dirección que viene siendo implementada en el mundo y en el país (la escuela técnica Roberto Rocca se rediseñó completamente bajo dicho planteo en 2022 y puede ser un caso interesante para estudiar). Sería también muy valioso generar propuestas académicas en universidades –públicas o privadas– con un enfoque específico de diseño y arquitectura orientado a favorecer los aprendizajes en los espacios escolares.

En esta misma dirección, uno de los proyectos del BID, “Escuelas del siglo XXI”[2], reúne antecedentes, estadísticas y estudios de casos muy valiosos para replicar, entre los que se encuentran tres escuelas del país que son ejemplos de innovación en infraestructura escolar, tanto en métodos de construcción como en condiciones de sustentabilidad, integración con la comunidad, inclusión, conectividad digital y diseño general. Las escuelas de Argentina referidas son: el Centro de Desarrollo Infantil N°8 “Rayito de Sol”, jardín público de la ciudad de Buenos Aires; la Escuela Scholem Aleijem, que es un establecimiento de gestión privada de la ciudad de Buenos Aires; y el Jardín Maternal José Gervasio Artigas, ubicado en el paraje Los Zapallos, dentro del distrito de Santa Rosa de Calchines (provincia de Santa Fe), que tiene la particularidad de haber hecho uso de modelos de arquitectura desarrollados por el Estado nacional y disponibles para todas las jurisdicciones.

Por otro lado y desde el punto de vista de la inversión, entre las prácticas innovadoras de financiamiento o cofinanciamiento recopiladas por otro trabajo del BID (2015)[3] se destacan especialmente la denominada Obras por Impuestos de Perú, que brinda a empresas privadas la posibilidad de pagar hasta el 50% de su impuesto sobre la renta a través de la ejecución de un proyecto público –que tiene que ser viable y no contar con financiamiento previo–. La construcción de estas obras tiende a ser más rápida, permite ahorrar en costos de financiamiento al evitar pagar intereses y genera alta rentabilidad social a las empresas.

Y para finalizar, si bien fue una dimensión de la infraestructura que no se pudo evaluar en esta investigación, vale la pena rescatar las conclusiones del trabajo de Cheryan et al. (2014)[4] acerca de la decoración y la simbología presente en las aulas y cómo estas afectan el rendimiento de los estudiantes.

Es importante porque esta evidencia posibilita la implementación de mejoras que no involucran grandes niveles de inversión y que se pueden abordar a nivel de escuelas con bajo presupuesto. Solo requiere estar atento a la simbología y los mensajes que transmiten las fotos o cuadros de las aulas y adecuarlos para evitar estereotipos de género o raza que puedan desalentar el sentido de apropiación de los estudiantes. Aunque esto sí demanda capacitación de los maestros acerca de la importancia de la simbología en las aulas y del impacto en el desempeño de los estudiantes y en cuán valorados se sienten en dicho entorno.

Y por último, avanzar en políticas que paulatinamente converjan hacia la generación de ciudades de aprendizajes ayudaría a una toma de conciencia colectiva sobre los procesos de desarrollo cognitivo y su impacto en las habilidades socioemocionales y en el aprendizaje.

[1] CENFIE (2021/22). Censo Federal de Infraestructura Educativa. Presentación, https://bit.ly/3yEQxFD.

[2] BID (2017). Aprendizaje en las escuelas del siglo XXI. Estudio sobre los avances en normativa y estándares de infraestructura escolar. Nota 11, https://bit.ly/3Mp7nOo.

[3] BID (2015). Aprendizaje en las escuelas del siglo XXI. Análisis comparativo de los modelos de planificación y gestión de infraestructura escolar de 12 países de América Latina y el Caribe. Autores: Giulia Salieri y Andrés Ramos, https://bit.ly/2HzD1Kw

[4] Cheryan, S.; Ziegler, S. A.; Plaut, V.C.; Meltzoff, A.N. (2014). “Designing Classrooms to Maximize Student Achievement”. Policy Insights from the Behavioral and Brain Sciences 1(1):4-12. doi:10.1177/2372732214548677.

Comentario de Alberto Treves 

Primero que todo, muchas gracias, Ivana Templado por abordar este tema tan complejo, aún con información insuficiente, pero relevadora al grado de que perite dirigir la atención a una situación crítica que debería requerir acciones prioritarias.

Profundizando, quisiera destacar lo siguiente:

  • Toda la bibliografía mencionada como sustento a la relación entre infraestructura edilicia y aprendizajes se refiere a estudios realizados, en los así llamados países del “primer mundo” Si bien la lógica es contundente e intuitivamente es fácil aceptar los resultados, no tenemos todavía un estudio en América Latina que profundice sobre estos temas.
  • Tal como ha sido discutido durante el Seminario sobre Infraestructura Escolar – Aprendizaje e Innovación Organizado por la Fundación FIEL y la Universidad Torcuato Di Tella, hay tres áreas de análisis que mayormente se desarrollan en forma paralela, pero que si se estudiaran en forma conjunta se podría llegar a una mayor riqueza en las concusiones. Estas son: desarrollo educativo, gestión de infraestructura y superación social y económica.
  • En mi experiencia, los censos de infraestructura son muy costosos, llevan mucho tiempo en ser completados y en muchos casos acarrean errores cuya resolución tambien es costosa y prolongada. Mi preferencia seria siempre empezar con el estudio de una cantidad limitada de datos y capacitar a personal escolar y a comunidades en la obtención de los datos base sobre la que se pueden implementar los programas de acción que atiendan a las prioridades más altas. A partir de ese punto debería generarse una base de datos de infraestructura de actualización permanente, accesible a través de la internet y que permita planificar acciones a corto, mediano y largo plazo.
  • La aseveración de que algunas de las variables del modelo económico están fuera del control de los hacedores de políticas educativa es discutible. En mi opinión, las preferencias de las familias están altamente condicionadas por factores ajenos a los deseos y las expectativas de las familias y los hacedores de política pública podrían influir sobre la creación de un espectro de posibilidades más amplas. En otras palabras, analizar a fondo las causas de la pobreza y de la desinversión tanto pública como privada, permitiría buscar formas de revertir esas situaciones, que por extensión empobrecen a todo el país y profundizan la brecha educativa.
  • El trabajo conjunto de educadores, economistas y arquitectos siempre ha tenido desafíos, pero ahora más que nunca, es necesario aunar esfuerzos. Sé que tal vez usamos lenguajes profesionales muy específicos, que a lo mejor vemos la misma realidad bajo una óptica distinta y que probablemente nos sentimos juzgados de una manera diferente por nuestros colegas. Y, esos son motivos para no trabajar mancomunadamente? No, son sólo dificultades por superar si se quiere hacer un uso mas eficiente de los recursos y alcanzar objetivos cada vez mas altos.

Me interesan sus comentarios. Por favor comunicarse por correo electrónico a: albertotreves@ed-space.com